18 feb. 2016

Cuando las fotografías hablan


¿Has oído hablar alguna vez a una fotografía?

Es imposible. No son personas, no hablan. ¿O sí? ¿Tal vez estoy loca por que las escucho? Puede, loca de remate. Puede que me encierren cuando descubran que me cuentan historias, que me dirigen la mirada. Bah, seguro que exagero, debe ser por el cansancio, el sueño acumulado o por que estoy en "esos días"... ¿no?

Sin embargo, ilusa de mí, creyendo que tengo el poder y el control sobre mi cabeza por que soy la fotógrafa, aquella que da vida a los pensamientos, me encuentro con algo mágico y misterioso. Algo inexplicable. Con esto. Con una imagen que surge de un cúmulo de sensaciones, de una interpretación de Alina brutal, un trabajo artístico a los pinceles y peines de Yessica Sola maravillosa y con una iluminación bastante trabajada por mi parte. Pero no soy consciente de lo que tengo entre mis manos. Nos divertimos y me despido de todos con una sonrisa y un "buen trabajo equipo, hay que repetir". Y llego a mi casa, y enciendo mi mac, y enciendo una vela (manías...) y pongo mi lista de Spotify y descargo la tarjeta, mi lienzo. Selecciono durante horas y siendo la más crítica de todos los que me rodean. Y elijo finalmente a mi "víctima" y comienzo a etalonar, disfrutando y dejándome llevar. ¿Es posible que sea otra persona la que decide qué hacer y qué no? Puede ser, o también puede que esté loca de remate. Puede. El caso es que comienzo ese viaje en el que me dejo guiar por lo que me transmite la música (muy importante), las luces que me rodean, el olor a vela y chocolatinas, a la breve inspiración en instagram que de vez en cuando se me escapa de las manos. Escucho el sonido ambiente, a mis pensamientos. 

Y termino. Y me invade una terrible sensación encontrada entre orgullo y miedo. Similar a la que siento cuando termino un libro.Y encuentro frente a mí una mirada potente de Alina, que ya no es Alina, que es mucho más que eso. Que de tanto ver la imagen ya me resulta hasta desconocida. Y compruebo que he obviado sus "imperfecciones". No he eliminado su sujetador, esa camiseta blanca que en el estudio encabezó un "no pasa nada, luego lo elimino con photoshop". Y me doy cuenta de que hay claramente dominantes de color verde y rojo en su piel, que bueno, muchos me dirían que no son "correctas". Pero pasa algo increible, y es que me encanta así. Así es como me cuenta cosas.

Me habla su mirada, que no se descifrar con claridad. Me habla el tono aguado verdosos que ha adquirido la fotografía, me habla el contraste entre el vestuario noventero y su piel que parece salida de un cuento de hadas. No se, tal vez esté loca de remate. Sí. Pero pensando francamente, ¿quién no lo está?


Hay veces que me sucede esto, que me "rallo" más de la cuenta con una fotografía y que puedo mirar en silencio durante varios minutos e inconscientemente pensar que no forma parte de mí, que tiene alma propia. Y es en ese momento cuando me siento orgullosa de mis progresos. Es una simple foto, sí, pero es mi foto y me encanta. 

¿No os pasa esto? como artistas, en la pintura, en la música, en la escritura.

Escuchar vuestras obras, y si os hablan no las dejéis escapar. No hay nada más bonito que sentirse orgulloso de un trabajo. Eso quiere decir que es bueno, realmente si lo consideramos así y ha pasado nuestro propio filtro de críticas (más duras de las que nadie nos podrá hacer) es que al menos, esas horas que le dedicamos a la sesión, a la edición y a pensar la idea, merecieron la pena. Estamos aprendiendo, estamos avanzando. 

Este post tal vez ha sido uno de los más personales del blog y si os mola la idea, haré más de este estilo. ¡Pero me encantaría que compartierais conmigo momentos así! Así que os animo a publicar las obras (de cualquier rama del arte) de las que estéis más orgullosos y a comentar vuestras experiencias conmigo comentando este post. 

¡Hasta pronto!
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